En una acción que sacude los canales diplomáticos entre Washington y Caracas, el congresista Carlos Giménez ha solicitado formalmente que Diosdado Cabello sea puesto a disposición de la justicia de los Estados Unidos.
La petición, dirigida directamente a la administración de Delcy Rodríguez, surge como respuesta a la creciente documentación de la participación de Cabello en redes de criminalidad organizada y represión sistemática que han afectado la estabilidad de toda la región latinoamericana.
Giménez, una de las voces más críticas dentro del Congreso estadounidense, fue enfático al señalar que la impunidad de figuras como Cabello es un obstáculo para cualquier intento de transición democrática en Venezuela.
El congresista recordó que sobre el influyente dirigente pesan acusaciones graves por parte del Departamento de Justicia, que lo vinculan con el Cártel de los Soles y operaciones de lavado de dinero a gran escala.
Según Giménez, Cabello no es solo un actor político, sino un ejecutor poderoso dentro de un sistema que utiliza el narcotráfico como herramienta de financiamiento y control.
La demanda de extradición ocurre en un momento donde la comunidad internacional revisa las sanciones impuestas al país caribeño.
Con este llamado, Giménez busca asegurar que los crímenes de lesa humanidad y las actividades delictivas transnacionales no queden en el olvido bajo acuerdos políticos superficiales.
Para Washington, la figura de Cabello representa uno de los objetivos de mayor valor estratégico en su búsqueda por desarticular las redes de poder que sostienen a Nicolás Maduro.
Hasta el momento, la respuesta desde Caracas ha sido el rechazo sistemático a las solicitudes de extradición, alegando persecución política.
Sin embargo, la insistencia de legisladores como Giménez mantiene el caso en el primer plano de la agenda de seguridad nacional de los Estados Unidos, cerrando el cerco sobre el círculo más cercano al mando venezolano.
