Las pistas de aterrizaje se quedan vacías mientras el cerco económico se cierra sobre el Caribe.
El hecho principal radica en el anuncio oficial de que Cuba ha agotado sus últimas reservas de combustible para aviones, una situación provocada por el bloqueo total de suministros energéticos liderado por EE.UU. en este 2026.
La medida ha impactado de forma inmediata en la operatividad de los aeropuertos internacionales de La Habana, Varadero y Santiago de Cuba, donde el reabastecimiento de aeronaves es ahora inexistente.
El contexto de esta parálisis técnica es el resultado de una estrategia de presión máxima por parte de la administración estadounidense, que busca cortar las líneas de financiamiento del sistema cubano.
Los actores involucrados en la logística de hidrocarburos señalan que los tanqueros que antes transportaban combustible han dejado de llegar por temor a las sanciones de EE.UU., que incluyen la confiscación de activos y el cierre de mercados financieros.
Para una isla que importa casi el 100% de su combustible especializado, este escenario representa un "apagón" de conectividad sin precedentes.
Las implicaciones de esta crisis son profundas para el futuro del modelo económico cubano.
El análisis de los expertos sugiere que el agotamiento del Jet A-1 es solo el primer síntoma de un colapso energético mayor que afectará otros sectores productivos.
El rigor informativo resalta que la imposibilidad de volar no solo afecta a los viajeros, sino también a la logística de exportación y la llegada de ayuda humanitaria gestionada por organismos internacionales.
En este periodo de alta tensión, Cuba se encuentra ante el desafío de sobrevivir a un aislamiento físico y económico que redefine su posición en el tablero geopolítico regional.
¿Cree que esta medida forzará un cambio político en la isla?
