Aunque se han reanudado algunos vuelos internacionales, Washington considera que el contexto de seguridad sigue siendo “extremadamente inestable y peligroso” para sus nacionales. La advertencia señala, además, que grupos armados conocidos como colectivos estarían bloqueando carreteras y registrando vehículos para buscar indicios de ciudadanía estadounidense o presunto apoyo a EE.UU., lo que aumenta el riesgo de viajar por tierra dentro del país.
El aviso enumera varios riesgos graves: detención injusta de ciudadanos estadounidenses, posibilidad de tortura durante las detenciones, amenazas de terrorismo y secuestro, aplicación arbitraria de leyes locales, altos niveles de criminalidad y disturbios civiles, así como servicios sanitarios deficientes. Según la clasificación oficial, ningún viaje a Venezuela es considerado seguro para ciudadanos estadounidenses bajo las condiciones actuales.
El Departamento de Estado recomienda a quienes aún permanecen en el país inscribirse en el Programa de Inscripción de Viajeros Inteligentes (STEP) para recibir alertas de seguridad, revisar con frecuencia la información de las aerolíneas sobre vuelos disponibles y evitar, en la medida de lo posible, los desplazamientos por carretera debido a la presencia de grupos armados y a la inseguridad en las principales rutas.
