Mojtaba Jameneí, nuevo líder supremo de Irán, prometió tomar represalias por la muerte de su padre, Alí Jameneí, durante la guerra iniciada el pasado 28 de febrero, y aseguró que los responsables "no morirán pacíficamente en sus camas".
En su primer mensaje oficial tras asumir el liderazgo religioso y político del país, afirmó que la venganza constituye una exigencia nacional y prometió mantener el legado de su padre.
El pronunciamiento se produce en un contexto de elevada tensión regional, marcado por enfrentamientos entre Irán, Estados Unidos e Israel, además de ataques que han afectado a varios países del Medio Oriente durante los últimos meses.
Las declaraciones del nuevo ayatolá incrementan la incertidumbre sobre la evolución del conflicto y alimentan los temores de una nueva escalada militar en la región.
